
| Caso
1: Depresión severa de larga data
Contribución de John Bullough. (Este artículo es una adaptación al español) Recientemente tuve una sesión terapéutica inicial con Mary de 22 años, quién sufría de una depresión severa de larga duración. En términos médicos tenía una calificación de 30 medida con el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II) y una medición de 10 con Inventario de Ansiedad de Beck (BAI). Su depresión parecía estar enfocada en sentimientos de culpa y autocrítica basados en una serie de pérdidas terribles que sufrió en los últimos años. Al final de nuestra sesión de terapia cognitiva de evaluación, le pregunté si quería probar el “Tapping” (golpecitos) para tratar ese temor de que “ninguna terapia ni cantidad de terapia la ayudaría”; problema que ella había evaluado en una intensidad de 10.Una ronda de “A pesar de que me asusta mucho que ninguna terapia me ayude…” la ayudó a bajar la intensidad del malestar a 8, y se encontró a sí misma diciendo “Por lo menos estoy probando ésta terapia”. La siguiente ronda incluyó las palabras: “A pesar de que todavía estoy asustada de que esta terapia no funcione, por lo menos lo estoy intentando.” Y esto llevo la intensidad del malestar a un 5 o un 6, y luego comentó: “Bueno, mucha gente mejora, ¿por qué yo no?” En otra ronda usamos: “A pesar de que me queda este miedo de que no funcione…”; y la intensidad bajó a un 2 o un 3; pero, aunque seguimos trabajando, me quedé con la impresión de que había algo más que la hacía aferrarse a la depresión. Por último realizamos tapping usando la frase: “A pesar de que por alguna razón me aferro a esta depresión” y “A pesar de que no siento que merezca estar mejor…” Y cuando terminamos la sesión, su rostro se iluminó y dijo: “Yo sé que me voy a poner mejor.” Y no necesité preguntarle sobre la intensidad del malestar nuevamente. Dos semanas más tarde, cuando nos encontramos nuevamente, sus BDI y BAI habían descendido a 4 y 0 respectivamente, y luego de nuestra tercera sesión, en la cual tratamos con tapping todas las cosas que les molestaban en ese momento, decidimos que ella estaba perfectamente capacitada para seguir sola de ahí en adelante. Hubiese tomado por lo menos de 15 a 20 sesiones de terapia cognitiva lograr resultados remotamente similares. ¡Qué alegría es usar EFT! John Bullough
Noviembre de 2006 Yo tenía dolores recurrentes en ambos hombros. El dolor era agudo durante el día y la noche. Me hice una serie de 10 inyecciones específicamente para esa sintomatología, y se me fue unos días, pero luego el dolor volvía. Ni siquiera en la cama dejaba de doler, al acostarme era peor. En ese momento aprendí EFT e hice varias rondas con la frase: “A Pesar de este dolor, yo me acepto total y completamente, y elijo no sentir más dolor” Tuve que hacerlo como ocho veces, porque la puntuación que en principio era 10, no bajaba. Por fin cedió y llegó a un 2. Me dormí y cuando me desperté no me dolía nada, y hasta el presente no he vuelto a tener esos síntomas que antes de hacer EFT eran muy frecuentes. Hace más de dos meses que estoy libre de esos dolores. Lilia R. DNI: 4104488
Agosto de 2006 Soy una mujer de 50 años, y desde que tengo
memoria he sentido una fuerte ansiedad cada vez que sumergía
mi cabeza en el agua o nadaba en lo profundo. Anne Pilegaard Busch |